El día que la Física cambió. El Universo, paralizado, comenzó a acumular luz de cada constelación, de cada estrella. Los agujeros negros ahora devolvían toda esa energía que habían chupado, ahora emitían un brillo tan puro. El Universo no tenía vacío, era blanco. Brillaba, pero no tanto como para enceguecer.
Nayla entonces decidió saltar del fin del mundo a ese Universo gigante, a ese mar de luz. Y flotó. Y sonrió. Se dio cuenta que brillaba. Brillaba porque el Universo ahora se lo permitía, y ya no le absorbía la energía, ni la luz que emanaba. Nayla se acurrucaba en las galaxias, y jugaba con las enanas rojas. Nayla habría así disfrutado y cambiado su rumbo a un Universo nuevo, una Física nueva.
8/10/12
25/8/11
Be, being.
Locura y frenesí en 4 paredes decoradas de mentira y falsedad. Siempre dos adjetivos, siempre el mismo pucho a medio fumar. Cantás, te desahogás. Vainilla, catalán. No enciendas la máquina, no tiene energía, se perdió al cambiarla por alegría.
Pero no olvides que sin estar, estoy.
Don't carry the world upon your shoulders.
14/8/11
Sky
Y es así que iba piloteando un avión; podía pararme y éste seguiría su rumbo sin problema alguno. Éso hacía, me paraba, agarraba tachos de pintura de colores simpáticos y los lanzaba por las nubes. Pintaba entonces el cielo de felicidad; pintaba el cielo, quedaba impregnado de libertad. Rosa, verde, celeste, amarillo.
Recuerdo mirarlo desde el pasto, y tirarlo desde el cielo.
27/7/11
Arma.
Al caer el escudo, la carne queda expuesta a cualquier arma; se lastima y luego sana. Pero queda una herida; el escudo está ahora perdido. Es así que su protección es una cicatriz, una pobre armadura.
22/7/11
Un abrazo y un rechazo.
Ese abrazo demostraba una y mil sensaciones. Demostraba un final, un comienzo. Como un abrojo se aferraron, cerraron los ojos y recordaron ese fatídico momento. Pero como una piedra logra romper en un instante un cristal, ese pensamiento se perdía y ya no lo sentía. Ya no entendía el abrazo y quería estar sola. Quería estar sola porque en su cabeza las aguas no calmaban y cobraban fuerza y furia.
¿En realidad quería estar sola? No. Se sentía sola, quería compañía. Quería un abrazo sincero, quería un hombro, una mente que escuchara y analizara su mente. La fuerza de las palabras aumentaba y cada frase hacía que su cabeza doliera.
De a poco estarían creando una herida en su pecho.
¿Por qué tenía entonces tan presente ese abrazo? No cabía duda que ese momento había sido tan real como era su dolor ahora, pero ya no lo sentía. Su cuerpo rechazaba la idea de acercarse y abrazar de esa manera otra vez. Rechazaba la idea de acercarse. Es por éso que a pesar de su soledad, quería estar más sola. Es por éso que ya no comprendía la sinceridad de ese abrazo.
No era sólo éso. Además de ese cruel rechazo que sentía, su mente le hacía creer que era la bacteria que de a poco pudría a esa multitud. Entonces, el sentimiento de querer estar más sola todavía, de escapar, era también para calmar esa tensión, para arreglar esa linda relación que veía y no quería que acabe.
Sentía rechazo.
Nayla se sentía una vez más, rechazada.
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